Entrevista a Jaime Mesa

Jaime Mesa

Escritor

Por Nicolás Cuéllar Camarena

 

Jaime, antes de comenzar, te agradezco el haber accedido a contestar estas preguntas para Política y otras tragedias.

Trataremos de que el lector pase un buen rato, conociendo un poco más de ti y de tu obra. Partiremos del ahora hacia el antes, para terminar con el después.

Evitaremos, no en todo momento, los lugares comunes.

 Comencemos.

Preguntas largas: 

Nicolás Cuéllar Camarena: ¿Qué hace Jaime Mesa cuando no está escribiendo? Porque supongo que siempre escribes, aunque sea en tu cabeza. Pero, cuando no estás sentado solo ante tus ideas, ¿qué es de ti?

 Jaime Mesa: No siempre escribo. Y eso es algo fundamental para mí. Hace tiempo, cuando deseaba ser escritor, me presionaba mucho. Le hice caso al afán de “al menos una página al día”. Pronto, para mi bien, entendí que funcionaba por ciclos, que a veces escribía y que a veces no. Y que ambos procesos eran importantes. No para mi escritura, más bien para mi vida. Entendí que mi ciclo de escritura es, digamos, una semana de trabajo por dos de descanso. Eso cuando estoy en medio de una novela. Cuando no (ocurre cada dos años más o menos) sólo me dedico a vivir sin pensar en nada relacionado con un libro. Supongo que es el tiempo en el que hago acopio de ideas, experiencias. Nunca me presiono para escribir. Si puedo, bien; si no, ni modo.

Sobre esta idea, mi vida transcurre más o menos así: un año en silencio creativo, trabajar, salir con los amigos, disfrutar a mi familia, perder el tiempo gozosamente. De pronto tengo una idea, nueva o recuperada. Así, el siguiente año, sin hacer anotaciones escribo mentalmente, casi, cada línea de la novela, defino el argumento, el arranque, los personajes, el tono. Cuando ya la novela no puede más, el tercer año, la escribo.

Pero rebajemos la seriedad: cuando no escribo veo beisbol, mi deporte favorito, trato de jugar Halo, leo mucho y trato de hacer el menor esfuerzo posible. Quizá de manera profunda sé que debo guardar energías para la escritura que venga.

 NCC: ¿Quién es el Jaime Mesa que no se refleja en sus novelas? Lo pregunto porque creo que, al final, todo escritor se deja ver, aunque sea un tantito, en su obra.

JM: La parte que no se refleja es la parte que pongo en mis redes sociales: la desfachatez terca de la superficialidad o la divertida burla de las propias redes sociales. Todo lo demás, mis odios, amores, obsesiones, ideas, quejas, sentido del mundo y percepciones, creo, de una u otra forma están en mis novelas.  

NCC: ¿Te preocupa que el lector conozca o desconozca ciertas cosas de ti, a través de tus libros?

JM: Me preocupa interesar al lector. Lo atiendo como a un desconocido del cual quiero llamar su atención. Hago muecas, guiños, le susurro. Trato, antes que nada, de entablar una relación para que me escuche mientras la novela sucede. Creo que si no existe esto en una historia no existe nada. Sobre que me conozca o no, o que yo tema revelar cosas de mí o no: no me preocupa. Asumo que todo lo que escribo en mis novelas es ficción y, en consecuencia, un invento. 

NCC: ¿Coincides cuando Paul Auster, en una de sus novelas, Leviatán si mal no recuerdo, afirma que el escritor al dejar un libro en manos del lector, se arriesga a que éste sea tomado como un fragmento, biografía, historia entrelazada de su vida real?

JM: Los lectores y sus libros, a veces, son lo más distante del mundo. O al revés. Creo que tratar de hallar la vida del autor en sus novelas, en su ficción, es una empresa muy inocente. Hay más, mucho más. Es decir, en una novela hay más cosas importantes que la vida o episodios del autor. Qué aburrido si así fuera. Sería un diario o unas memorias pero no una novela si fueran referencias. Tomemos el ejemplo de Karl Ove Knausgaard. En teoría todo lo que dice es su vida. Y, entonces, el lector no sólo tendría fragmentos, tendría, sí, una gran parte, e importante, de la vida de Karl Ove en sus manos. Pero, a final de cuentas, aunque el lector se lea todos los tomos de Karl Ove no tendrá un conocimiento sustancial de la persona. Tendrá conocimiento sobre el mundo literario de Ove. Nada más. Un novelista no le presta su vida a sus lectores cuando escribe. 

NCC: Alfonso Reyes decía algo como: publicamos para no editar toda la vida, ¿dónde colocarías la acción de publicar? ¿Qué adjetivo le darías?

JM: Para mí publicar resulta importantísimo porque escribo en forma de novela para que me lean. De otra manera lo llamaría diario o escritos y lo guardaría en un cajón para mí. Quiero lectores, quiero probar mis historias con ellos, conectar con ellos o al menos intentarlo. Así, aunque en el proceso creativo me mantengo alejado de la idea de publicar, sí es un pensamiento activo cuando la novela está terminada. 

NCC: ¿Crees que los escritores tienen una responsabilidad hacia con la sociedad?, dado su don y talento para expresar y plasmar.

JM: La historia de la literatura ha probado que un gran escritor es siempre alguien que primero tiene una responsabilidad con su literatura. Si el autor tiene dueño, o una idea detrás, o un plan sobre o dentro de su obra, ésta pierde. Primero está hacer la mejor de las obras posibles y luego todo lo demás. Creo, eso sí, que a través de la literatura, de ciertas novelas o cuentos o piezas teatrales (claro, poemas) se pueden ofrecer o abrir realidades a personas que antes no lo veían así. Y, entonces, sí puede acontecer un cambio. Me refiero a que la literatura es la gran ventana al alma y al cerebro de los demás y de uno mismo. Acerca mundos enfrentados o los complementa. Y, generalmente, luego de esta dinámica, se produce una acción de entendimiento y, entonces, de tolerancia. Ahí puede gestarse un acto revolucionario. Y todo esto de lo que hablo se desvanece cuando la obra es panfletaria, lleva sus ideas por delante y tiene, de inicio, otro propósito distinto al que tiene el arte: revelar una parte de la condición humana.

NCC: Actualmente, ¿crees estar en tu cúspide literaria? ¿Existe tal cosa como eso?

JM: Espero que falte bastante para estar en mi cúspide literaria porque, casi siempre, luego de eso ocurre el silencio. Y aún traigo varias novelas en la cabeza. Sí existen cúspides literarias y casi siempre, revisemos la historia de la literatura, después vienen obras menores y el silencio.  

NCC: ¿Te da miedo la decadencia o muerte intelectual?

JM: Me da miedo la muerte. Pero ésa de la que hablas no. Habitualmente mi memoria tiene muchos baches, voy componiendo la realidad a pedazos, como puedo. Mi mente es como una gran telaraña que va dejando caer cosas mientras se aferra a otras. Así que nunca le he temido a la decadencia intelectual porque nunca he estado en una forma “saludable” en un sentido lógico y formal. Mi mente es un caos y, quizá, algunos lo llamarían el preludio a la muerte. Le temo, eso sí, al Alzheimer. 

Preguntas específicas: 

NCC: Rabia (Ed. Alfaguara 2008) tu primera novela, ¿es ese el pitcheo con el que esperabas debutar en Grandes Ligas? ¿Le cambiarías algo de fondo o de forma?

JM: Sí, es el pitcheo con el que esperaba debutar. Fueron nueve entradas donde usé, en su mayoría, la bola rápida. En la zona media me fui con curvas y, si acaso, reventé un slider al final. Me destruyó escribirla y me destruyó publicarla por ciertos eventos de mi vida que me dieron la impresión de una zona imprecisa de la realidad. Sin embargo, no le cambiaría una sola palabra, si acaso, claro, un par de erratas. No soy mucho de volver sobre mis pasos. La novela me gusta, le gustó a mucha gente y, también, le desagradó a otro tanto. Fue un hermoso balance inicial.  

NCC: Haremos el ejercicio de suponer que el lector no conoce tu obra. ¿Cómo definirías Rabia (2008) si tuvieras que venderla para comer mañana?

JM: Rabia es la revisión intensa de la soledad en el siglo XXI, magnificada (la soledad), sobre todo, por el internet y las redes sociales. Lo que provoca la soledad es la proliferación de máscaras, de identidades, para tratar de resistir al vacío.  

NCC: Cuando Domínguez Michael coloca a la crítica literaria como una rama de la literatura, ¿lo ves injusto para el que torea?

JM: Entre otras muchas cosas respeto a Christopher Domínguez Michael por algo que le leí al respecto. Comentaba, más o menos, que ni el máximo crítico literario puede alcanzar un nivel, o compararse, o ser mejor, que un novelista mediocre. Esto habla de los afanes de la creación literaria que, siempre, serán más altos que el estudio de la misma, la revisión de la literatura, incluso, desde la literatura. Sin embargo, creo en la crítica literaria porque es la única posibilidad de que la literatura se vuelva cultura: ese filtro, esa red potenciadora, ese lector que está ahí, armado con el pensamiento y la razón, y que le dice al mundo su particular visión, a veces inexplorada, de tal o cual obra. 

NCC: Pasemos a tu segunda novela. Los Predilectos (Ed. Alfaguara 2013). Pasaron 5 años desde la publicación de tu ópera prima, ¿fue esta una etapa de introspección para ti? ¿Te planteaste qué escritor querías ser? ¿Decidiste descansar? En esos cinco años, ¿a partir de cuál empezaste con tu segunda novela?

JM: En esos cinco años de silencio editorial escribí unas tres novelas además de Los predilectos. Dos están en la basura y la que se salvó fue el primer manuscrito de Las bestias negras. Fue una buena temporada donde, incluso, llegué a pensar que no volvería a publicar jamás. Por distintos motivos. Los predilectos la inicié en el lapso que fue desde que entregué Rabia a la editorial hasta que se publicó, quizá ocho meses. Es decir, como en 2007. Quería iniciar un nuevo proyecto antes de ganar la conciencia de autor publicado. Con eso me doy cuenta de que, más o menos, las tres novelas que he publicado las escribí entre 2005 y 2011.  

NCC: Sin jugarle al detective, ¿es esta un reflejo de tu sentir y pensar?, debido a que alcanzaste una gran fama y reconocimiento muy pronto en tu carrera literaria.

JM: Vuelvo un poco a la respuesta anterior, en Los predilectos hablo de la fama y el reconocimiento tempranos en las carreras artísticas de varios pero que son, sobre todo, estrellas del medio musical o deportivo. Me interesaba mucho este demonio por todas las horas que pasé viendo MTV o VH1, los documentales sobre Kurt Cobain, Slash, etcétera; luego de Messi o de “El Niño” Torres. La fama de ellos, es decir, la real fama y reconocimiento. No hay una “gran fama” en el mundo de los escritores. Me gustaban, como digo en Los predilectos, los alcances siderales de la fama y sus repercusiones en la condición humana. 

NCC: ¿Te sientes orgulloso de ella?

JM: ¿De Los predilectos? Sí, tanto como de Rabia. Ambas novelas fueron escritas por impulsos muy distintos y responden a obsesiones mías. Como lector, creo que sí me gustaría leerlas.  

NCC: Jaime, finalmente llegamos a Las Bestias Negras (Ed. Alfaguara 2015). Felicidades por ello, y te invito a que nos platiques qué podemos esperar de ti en esta nueva entrega.

JM: Lo he dicho antes: es mi novela menos literaria. Me llegó sin buscarla. A partir de varias insinuaciones de historias que me contaban, de detalles, de diminutos asombros hasta toda esa gente poderosa que se siente invencible, la novela se contó sola. No hubo un plan previo porque la mayoría de las cosas que se desprenden de Las bestias negras ocurrieron mientras escribía, sobre todo los personajes. De Rabia y de Los predilectos estaba muy consciente de sus trasfondos, materiales, rumbos. De Las bestias negras sé casi nada. Sin embargo, lo que descubrí después es que es una radiografía muy fina, con los márgenes muy redondeados, de lo que produce el poder en un espíritu débil. Y ese resultado me gusta. 

NCC: Ahora sí un poco de cliché: ¿qué sigue para ti después de esta novela? ¿Te gustaría incursionar en otros géneros literarios?

JM: Empecé escribiendo cuento y me destruyó. Mi neurosis no está hecha para los géneros de corto aliento. He escrito crónica, que me gusta; columnas, que también me gustan. Pero no creo pasar de ahí. No voy a escribir ni un guión ni una pieza teatral y menos un poema. Simplemente porque no puedo y no se me antoja. Si no existiera el género “novela” quizá no escribiría. Tengo una novela terminada y entregada al editor. Otra que ahí voy, va como borrador muy inicial y tres novelas más en proyecto, estructuradas en mi cabeza y que iré escribiendo poco a poco. Estas últimas hablan, sobre todo, del olvido, de sus causas y efectos.

En una frase:

NCC: ¿Jugamos a que contestes en una frase?

JM: Va. 

NCC: Daniel Sada.

JM: Uno de los grandes autores que ha dado este país; y mi maestro y amigo del alma.

NCC: Antonio Ortuño.

JM: Es nuestro Balzac, todo poder y toda fuerza.

 NCC: Octavio Paz.

JM: Definió una parte del mexicano como nadie lo había hecho y esto, creo, es más que suficiente.

NCC: Allen Ginsberg.

JM: Padre de una pinta que tenía en mi cuarto de estudiante: “Bueno, ya que estoy aquí haré el trabajo / ¿y cuál es el trabajo? / Aliviar el dolor de vivir / Todo lo demás, borracho espectáculo de tontos”. 

NCC: David Foster Wallace.

JM: Una de mis inalcanzables influencias a quien le dediqué un homenaje en mi novela Rabia. El personaje principal, Foster, se llama así por él. 

NCC: La crítica de tu mamá a tus 14 años.

JM: Destructiva, como la Estrella de la Muerte.

 NCC: Juan Villoro.

JM: Su voz narrativa, en novela y crónica, es impresionante; es una de las zonas más altas de nuestra literatura. 

NCC: La poesía latinoamericana.

JM: Un espejo deslumbrante del que emanamos todos.

 NCC: La literatura latinoamericana.

JM: Mi principal escuela en mi primera juventud.

 Jaime, no nos podemos despedir sin pasar a lo más masticado en la historia de estos ejercicios: los gustos y pasiones.

¿Beis o fut?

Beisbol. Siempre. El futbol, ese deporte del fracaso, donde la constante es fallar, me parece un acto histérico aunque bello. Prefiero el tedio elegante del beisbol.

3 libros de cabecera

“Robinson Crusoe” de Defoe, “Submundo” de DeLillo y “Las almas muertas” de Gógol.  

3 grupos o músicos

Russian Enemy, Radiohead y The Cure. 

3 influencias literarias actuales

Karl Ove Knausgaard, Emiliano Monge y Samuel Johnson. 

Tus equipos favoritos

Los White Sox y los Yankees.

Muchas gracias, Jaime, escritor poblano, gran presente y futuro. Un abrazo, y hasta pronto. Espero lo hayan disfrutado igual que nosotros.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s